Las experiencias en la vida, no son buenas ni
malas, simplemente lecciones que nos permiten crecer en nuestro interior en un
continuo aprendizaje,
Miguel Ángel en su lecho de muerte decía: Estoy muriendo y aún estoy
aprendiendo "a morir", pero lo más importante es que siempre estamos
aprendiendo a vivir. Separarnos de nuestros amigos y seres queridos siempre
resulta doloroso pero es una actitud propia de nuestro ego que sufre en lo
interior, la perdida de algo externo que nunca le perteneció y que solo fue
puesto a nuestro alcance para compartir y llevar a cabo nuestra misión de amar.
Empezamos en nuestra juventud haciendo planes a
largo plazo, los continuamos a medianos y de repente nos encontramos haciendo
planes a plazos cortos, pero esta actitud también es parte de nuestro ego, delimitado
por un tiempo que no existe y que el libro de Sabiduría, no lo delimita a un
lapso de nuestra memoria sino a un orden para realizar las cosas. Volver a esta ciudad bella y
moderna, de gente trabajadora, franca y emprendedora; el reencuentro con
nuestra familia, con nuestros amigos es el reencuentro con un presente continuo
de un momentum sin tiempo, sin materia, que nuestro espíritu escudriña y goza
para continuar dando frutos en una estación de la vida que se transforma a
placer convirtiéndose en mezcla de ingenuidad, energía y sabiduría. A todos ustedes,
bienvenidos a mi planeta sin aduanas ni fronteras, sin religión ni grupos de
poder que provoquen desigualdad y cuya única Ley es "El Amor".
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Solo se contestara aquellos que a mi ver, sean necesarios.
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